jueves, 15 de marzo de 2012

Sombras y espacios

Se revuelve el tiempo en su propio paso,
siempre nos empuja hacia adelante;
aunque a veces nos sorprende,
cazador furtivo, por detrás.

Se revuelve el tiempo en su propio paso,
y en ese andar su desandar
nos remite, de repente,   
a otros pagos lejanos y olvidados.

Tiempo y espacio, separados,
son como sombras de universos;
pero cuando son uno solo,
son luz, claridad,
fotones de memoria,
recuerdos liberados.

Se revuelve el tiempo en su propio paso.
Nos proyecta sin querer a los espacios.
Tiempo y espacio son sombras,
que sólo existen si uno le da su luz.

Así siempre lo he pensado,
porque así siempre lo he sentido.

Con el sol tocándome la espalda,
pensando en presente,
y a la vez, en pasado,
como muchas muchas otras veces
voy andando por la calle despacio.

Camino y sigo a mi sombra.
Camina ella alargada junto a la de mi hijo.
Juegan las sombras, se divierte el niño.

Y veo esas dos sombras tomadas de la mano,
una caminando pausada, la otra, dando saltos;
y esas sombras me llevan de nuevo
a otro lugar, a otro mundo,
a ese pago de recuerdos, de imaginarios,
en otro tiempo, en otro espacio,
que se vuelven, como siempre, dentro de mí,  
tetradimensionados.

Y esas sombras me devuelven a aquel lugar,
en donde seguir una sombra era el juego,
y en donde la magia del juego
no era más que encontrarse a uno mismo
como ente como ser, en un espacio 
plano, oscuro y unidimensionado.

Y ese tiempo revuelto en magia,
ese espacio de recuerdos e imaginarios,
me devuelven a los sitios
en donde mi sombra jugaba a que la buscara
escondiéndose detrás de otra sombra
o al lugar en donde esa sombra
jugaba a librarse de mí,
huyendo de la luz, porque entonces la luz,
no era todavía, ni fotones de memoria,
ni recuerdos liberados.

Este tiempo revuelto entre una, dos, tres
y cuatro dimensiones,
me devuelve a ese espacio ingenuo, tierno,
sencillo infantil adimenisonado,
en donde mi sombra caminaba, se escondía,  
y jugaba a dar saltos junto a la sombras
de mi padre, de mi abuelo o de mi hermano.

He caminado muchas veces con mi sombra,
pero nada ha sido igual, como andar y jugar
por la calles y los espacios,
junto a la sombra de mi hijo.




lunes, 5 de diciembre de 2011

Palabra de poesía

No quiero que estés junto a mí domesticada.
No quiero que hagas prosa de tu vida.

Te quiero libre, inefable, lúdica, salvaje;
precisa, amorosa...como palabra de poesía.

domingo, 4 de diciembre de 2011

En caja fuerte.

- Buenos dias.
- Buenas noches.
- ¿Cómo estas?
-¿Cómo te sientes?
- ¿Cómo te fué?
- ¿Caminamos?
- Dáme tu mano.
- Discúlpame, lo siento.
- ¿Lo hablamos?
- Te equivocaste.
- No importa, sigamos.
- Tienes otra oportunidad.
- Sé tú cual eres, como eres, como quieras ser.
- Por mí no cambies.
- Nada te pido, dáme de tí lo que quieras.
- Es tu decisión, te apoyo.
- ¿Cómo, dime tú?
- Te perdono.
- Lo entiendo.
- No pasa nada.
- Apaga y ven...te espero.
- Tu me entiendes.
- Como tú, nadie.
- Contigo hasta el final.
- ¿Te acuerdas?
- Abrázame.
- Dáme un beso.
- Dáme otro.
- ¿Quieres?
- ¿Qué piensas?
-¿Qué sientes?
- ¿Cuál ha sido tu experiencia?
- ¿Te ayudo?
- ¿Porqué, porqué, porqué?
- Y ahora ¿hacia dónde vamos?
- Te sigo.
- Sí, sí, sí, sí... y después ya veremos ...
- Quiero estar contigo.
- Me gusta estar contigo.
- Quédate.
- ¡¡¡Qué bien te ves!!!
- ¡¡¡Me encantas!!!
- Te deseo.
- Hagamos el amor.
- Por favor.
- Te invito.
- Pide, yo pago.
- Ayúdame, no puedo.
- ¿Voy por tí?
- ¿Paso por tí?
- ¿Te espero?
- Te espero.
- ¿Me ayudas?
- Confío en tí.
- Me llenas.
- Me tienes.
- Te quiero.
- Te pienso.
- Te siento.
- No sabes cuánto te extraño.
- ¿Cómo estas?
- ¿Qué necesitas?
- Quiero verte.
-¿Cuándo te veo?
- Gracias, corazón.
- Te amo.

Quien tenga todo esto,
que lo guarde en caja fuerte
Pues si le falta, verá,
que tiene más joyas,
que las que la Corona tiene.

martes, 29 de noviembre de 2011

Haciendo poesías

Así se escribe una poesía...

La poesía crea signos.
La poesía no admite sinónimos.
La poesía trastoca significados
y los carga de ritmo, silencio,
sonido y sentimientos.

Veamos este ejemplo:

ºº@ (Y) scpsj  casi es  ºº@ & scpsj 
pero no, porque estéticamente
(Y)  no puede reemplazar a &
y simbólicamente
& no puede ser sustitudo por (Y) 
aunque signifiquen lo mismo.

Solo ºº@ & scpsj
puede ser ºº@ & scpsj
porque ºº@ & scpsj  
es la mejor forma de expresarlo. 

La poesía crea signos.
La poesía no admite sinónimos.
La poesía trastoca significados
y los carga de ritmo, silencio,
sonido y sentimientos.

Por eso mismo digo
que ºº@& scpsj 
y nadie como tú.

Tal vez.

Tal vez porque hayamos aprendido...
que con recuerdos no se cumplen las promesas,
que con soledades no se barren las caricias,
que con silencios no se salvan los vacíos,
y que con disculpas...no se hace el amor.

Tal vez 
por eso sea
que  sintamos a nuestros sentimientos
como tiempo intrascendente y pasajero
vulnerado y malgastado por otros.

Y por eso es
que siempre nos quedan
como últimos refugios,

una lágrima propia,
el abrazo de un amigo,
una poesía a la vida
o una canción de amor.





El sentido del canto.


Los nativos en Australia hacen canciones.

Hacen canciones para alabar a todo lo que aman, para todo lo que los rodea. Hacen canciones para todo lo que les da vida.

Con canciones expresan su fe.

Los nativos en Australia cantan canciones cuando quieren llamar a alguien o a algo, cuando quieren que vuelva alguien o algo; alguien o algo que se ha ido, que no está y que saben, que quieren, que puede volver.

Con canciones expresan su esperanza.

Con canciones, los nativos en Australia llaman a sus seres más queridos, a su cariño, a sus sentimientos.

Con canciones expresan su amor.

Con canciones, los nativos en Australia alaban o llaman al sol, a las estrellas, al día, a la noche, al alba, al ocaso. Con canciones llaman a la tierra, a las montañas, al desierto, a los valles, a los ríos, a las nubes, al viento, a la lluvia, al calor. Con canciones llaman a los animales, a sus crías. Con canciones llaman a los árboles, a los frutos, a los troncos, a las hojas, a las raíces, a las flores. Los nativos australianos tienen infinidad de canciones y si algún ser o cosa no tiene su canción y no lo pueden llamar, se la inventan, se la componen, pero nada se queda sin invocar.


Los nativos australianos hacen canciones y cantan para llamar a ese alguien o a ese algo que no está y que saben, que quieren, que puede volver. Los nativos australianos cantan para alabar a sus seres más queridos, a todo lo que los rodea. Los nativos australianos cantan a la vida y a lo que les da vida. Los nativos australianos, cantan y cantan para que su canto alcance a todo aquello a lo que aman y respetan y depositan en su canto todo su amor, su fe y su esperanza.


Con esa lección tan bella de canto y de vida, quiero decirte, que mis canciones serán para tí, mi canto te seguirá, ahí donde estés, para que cuando te alcance, te abrigue de amor, de fe y de esperanza.

Allá donde estés, desde aquí donde estoy, recuerda: yo cantaré para tí, mi canto será para tí.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Las cosas de la ciudad

En esta ciudad,
la gente se vuelve, se marcha, se pierde,
la gente no se habla, no se dice, no se mira,
se vuelca sobre sus preocupaciones,
se ensimisma, se ignora, se olvida,
camina sola, anónima, solitaria.

En esta ciudad,
Ese río interminable de gente extraña,
me difumina, me esfuma, me arrastra;
me vuelve hetéreo, líquido, umbroso, cuasi invisible.
Nadie me habla, nadie me dice, todos se apartan;
me dan la espada, me ignoran, me ningunean;
y navego entre ellos anónimo, solitario;
como caminaría yo solo,
en cualquier otra ciudad del mundo.

Pero a esta ciudad la quiero, la amo, la adoro,
porque las cosas en ella
sí que me dicen, sí que me llaman, sí que me nombran,
sí que me dan mi lugar, sí que me hacen sentir alguno.

Porque cuando paso, las cosas en esta ciudad,
murmuran,
y me cuentan historias; 
y me devuelven mi luz y mi sonrisa y mi anhelo;
y me devuelven el cariño envuelto en ternura.

Porque por ahí por donde voy
las cosas en esta ciudad me recuerdan:  

Las calles que caminamos juntos,
los parques en que cantamos juntos,
los árboles que nos cobijaron juntos,
los bancos en donde nos sentamos juntos,
las escaleras en donde nos reímos juntos,
o los trenes en que hemos viajado
a todos esos lugares
en donde hemos soñado ir
juntos.

Es hermoso...muy hermoso...
que cuando la gente se vuelve,
se pierde, se marcha y me ignora,
las cosas en esta ciudad
me hablen con tanta dulzura
de tí.